viernes, 20 de agosto de 2010

Los Zapatos que usé ayer...

Ayer me paso algo que encontré sumamente divertido,
al regreso de clases, con hambre y al darme cuenta que
en mi casa no había nada, que me apeteciera comer,
me vi obligada a bajarme en el supermercado.

Menos mal que es uno de esos super en donde provoca entrar
luminoso, limpio, todo huele freso, luminoso y otra vez... limpio.
Tomé una cesta, y me dirigí a los lugares de yogurt... pan... mmm
y la verdad cualquier otra cosa por un pasillo cualquiera, cuando
paso por al lado de un caballero que volteé a mirar una vez pero
fue como no haberlo visto, me di vuelta para tomar otro camino
cuando de repente caí en cuenta que había visto el Arroz!
y me devolví a buscarlo en el mismo pasillo donde estaba el caballero.

Parece que a diferencia mía, el si me estaba observando...
claro, cualquier persona que perturbe tu serenidad para luego
reaccionar a sobresaltos y correr a buscar el arroz, cuando no
hay escasees de arroz, ni va a salir huyendo del estante de un momento a otro
debió haberle causado risa ahora que lo pienso.

Una vez con mi arroz en mano, más tranquila levante la mirada
para darme cuenta que me observaba y con una sonrisa plácida en
los labios me dijo. "Oye, están muy lindos tus zapatos"
Sentí haber chocado con un vidrio sin darme cuenta.

Como es posible que una persona a la que ni me di el tiempo de ver
se haya fijado en un detalle tan insignificante como mis zapatos.
(Esos zapatos que sé son diferentes, no son mis favoritos, pero ese
día causaron sensación. Tal vez porque fue el primer día en mucho tiempo
que por razones climáticas, en lo que a bajas temperaturas respecta, pude
usar un pantalón a media pierna y que se vean los zapatos que uso me
parecía a mi, y probablemente a cualquier otra persona, algo novedoso. Con tal
hace meses que nadie ve un zapato entero)

Ese momento, esa frase gentil, me hizo sonreír
como un niño a quien le acaban de regalar un dulce!
Hizo que buscara con más ganas lo que iba a comprar
hizo que pensara en mi salud y que se me olvidara
la pesadez que tenía en mis ojos.

Lo más irónico es que cuando volví a mirar el pasillo
para devolverle la sonrisa y el gesto amable,
no lo encontré y no había pasado mucho tiempo
y simplemente ya no estaba. Tengo que admitir que me paseé
por todos los pasillos porque me causó curiosidad.

Tenía un carro lleno y nunca lo vi en la caja,
o saliendo, o esperando queso, o buscando bebidas
simplemente no estaba.
Fue uno de esos ángeles que aparecen cuando más
necesitas una palabra o un gesto que te anime.
y que manera de animarme solo con homenajear
mi decisión de esa mañana de utilizar mis zapatos deportivos blancos de tacón.

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Sintiéndote cansado?

El cansancio se refleja en mi cara
pero no en mi actitud, no en mi concentración
ni en mis motivaciones, ni en mis ganas de hacer las cosas bien.

El cansancio no es más fuerte que estas ganas de escribir
a la orilla del mar, sobre la arena helada y a la luz de un atardecer,
impecable, una puesta de sol sin trazos de nubes en el cielo
y un horizonte fino e inquebrantable, con un sol que brilla majestuoso,
y que solo el pensamiento de mirarlo deja mis ojos parcialmente ciegos.

Recién empieza a tocar el borde que divide el mar del cielo
y las aves parecen notar que se avecina el fin del día,
parece le cantan al sol que se oculta de manera rápida
como un niño avergonzado que se esconde tras las piernas de su madre
ante la vista de un publico que disfruta de su inocencia.

Queda muy poco, ahora la luz es un trazo casi invisible
pero perceptible en los colores del cielo.
Colores que ahora sin esa bola de fuego
cegando mis ojos se puedo ver.

Morado por la melancolía que a veces envuelve mi alma.
Rosa por la ternura que albergan mis manos.
Naranja por la energía inagotable que hay dentro de mi.
Amarillo por la sonrisa que se dibuja en mis labios ante tanta belleza.
Verde por el recuerdo de esas personas que no nos acompañan en cuerpo,
pero cuya presencia se impone en el paisaje.
Azul claro por la infinidad de días que nos quedan por vivir.

Luego.. luego sólo queda la luna,
quien fina y delicada vino a robarle al sol su lugar
y con ella trajo la brisa fría de la noche...

El cansancio no pudo con las ganar de disfrutar
tan bonito atardecer... no dejes que el cansancio
haga que cierres los ojos y te pierdas las cosas maravillosas
que siguen sucediendo a tu alrededor...

miércoles, 11 de agosto de 2010

Una de las frase Cliché más cierta de la historia....

Se preguntarán a cual nombrada frase quiero hacer referencia la noche de hoy.
Pues bien, no me refiero a "Te lo dije" o "No hay mal que por bien no venga".
La frase cliché que desarrollaré es "Todo pasa en la vida por una razón" y
me enfocaré en las personas.... Porque son ellas las que en gran parte determinan
un 30% de las cosas que nos pasan, el otro 70% está determinado por nosotros y
nuestra actitud ante lo que nos sucede.

Las personas que se nos cruzan en la vida, no lo hacen por casualidad.
Tienen que formar parte de ella aunque sea sólo por poco tiempo.
Todos afectamos a las demás personas de uno u otra forma, de manera
positiva o negativa, dejamos marca o tal vez no.

Algunos vienen por largas temporadas y otros sólo vienen a ayudarnos una tarde
en la que todo parecía perdido, a sacarnos de un apuro o a meternos en problemas
para que aprendamos.
¿Qué he aprendido de estas personas?
He aprendido a confiar y a desconfiar
He aprendido a ceder y a ser firme
He aprendido a DAR y RECIBIR (aunque sigo trabajando en ambas)
He aprendido a poner límites (aunque sigo trabajando en ello)

Me han hecho reír y llorar
Me han hecho gritar y pelear
Me han hecho amar y me han amado
Me han hecho sentir y por esto sé que vivo, que no soy un ser inerte y que los afecto tanto como ellos a mi.

Me gusta pensar que todos tenemos una misión en la vida de los demás,
un pequeño papel en la obra maestra de su vida.
Ellos son protagonistas y el resto somo parte del reparto.
Algunos nos acompañan durante un acto y otros a lo largo de toda la obra.
Triste o alegre, romántica o de suspenso, la obra siempre empieza y termina
con la atención puesta en el protagonista. Él es el encargado de llevar la batuta.

Soy protagonista de mi vida y tomo las decisiones que creo harán
de ella una obra que deje marca, que inspire toda clase de sentimientos
y que recuerde a los que me rodean que están vivos y que su presencia es tan importante
en mi vida como la mía lo es en la de ellos.


martes, 10 de agosto de 2010

Me encontré dentro de mi...

No sólo nuestros ancestros conoces de evolución...
No sólo ellos cambiaron en cuerpo y mente...

Hoy soy evidencia de una evolución que traspasa lo terrenal
Hoy me siento alguien diferente..
Ya dejé de buscar cosas....
Dejé de buscarme en otras personas, en otros sitios
Hoy supere mi afán por cambiar de ambiente cada cierto tiempo
Supere el aburrimiento de la rutina
Ahora no se trata de buscar... se trata de encontrar.

El día en que empecé a encontrarle el encanto a los que me rodean
El día en que encontré alegría en ese despertar
El día en que mis manos tocaron la arena y sintieron cada grano
El día en que mis ojos encontraron infinitos colores en un bello atardecer
El día en que mis oídos encontraron gozo en el sonido de las olas chocando con la arena
Ese día yo me encontré a mi en un lugar hermoso,
en un lugar de pastos verdes y flores de colores pasteles.
Ese día me vi sentada en ese prado, jugando con mariposas
mientras esperaba mi conciencia.
Ese día sonreí al verme entrar en el paraíso y disfrute de mi compañía
y disfruté de los aromas, de los colores y me dí cuenta que era mi día a día.
Mi aburrida cotidianidad se convirtió en el mejor día de mi vida,
Mi tiempo se volvió infinito y alcanzó para irme a mi prado día tras día a compartir con mi ser.

Ahí estaba yo, casi niña, casi adulta,
Ahí estaba yo, serena y risueña
Ahí estaba yo, comprensiva y sosegada
Ahí estaba yo, fuerte y firme
Ahí estaba yo, levitando de alegría
Ahí había estado yo siempre, sin saberme así.

Soy lo que soy, porque dejé de buscar y me dedique a encontrar,
También dejé de esperar y me dediqué a vivir.
Dejé de esperar algo a cambio de las personas y encontré el amar sin condición
Dejé de hacerme expectativas y encontré un camino seguro por donde caminar
Dejé de esperar que mis sueños llegarán y empecé a caminar hacia ellos y ahora
Son palpables y me cuesta creerlos
Se hicieron realidad porque me atreví ir a por ellos
Son míos y los comparto con quienes son parte de esa realización
Son sueños que se hicieron realidad el día que me encontré dentro de mi.

Un día como hoy...

Así como ayer me sentía linda, como pocos días en los que te sientes radiante, que ojala fuesen mas. Así como ayer proyectaba seguridad, hoy era sosiego y felicidad. Porque comprobé, y de seguro no será la última vez, que mi madre tiene razón, que me precipito ante los acontecimientos y saco conclusiones... no puedo evitarlo... Pero ayer me di cuenta que eso podía perturbar mi tranquilidad y eso es algo que no puedo permitir.

Hoy escuche la risa de un niño, que me hizo reír sin parar.
Hoy vi el cielo y las estrellas no dejaban de brillar.
La prosa a vuelto a mi, sin querer una vez mas,
por casualidad de hablar con una persona,
que sé esto lo va a disfrutar.

Hoy en cantado como antes, he recordado letras de canciones que nunca había podido recordar y mi voz salía con tanta claridad que parece estuvo reprimida por temor a quebrantar tan hermosa tranquilidad.
Y es que hoy, como todos los días disfruto de la paz, del silencio y del sonido del agua, del frío que acalambra mis manos, del aroma del caballero que está sentado atrás, mientras el cura con su tono vivaz intenta afianzar la fe de una laica cuyas raíces tocan el centro de la tierra.

Hoy al pasear junto al mar lloré de alegría, al pensar que todo esto no podía ser verdad
que parece sólo un sueño, pero debo convencerme que no habrá un despertar
Hoy solo se trata de vivir el sentimiento de tener el alma llena de cosas para dar,
sin esperar nada a cambio, solo dar con amor y humildad.

Hoy día en el trabajo, me di cuenta que me gusta trabajar
que me gusta lo que hago y lo disfruto del principio al final
alguien que parecía saber lo que decía me dijo, junto con muchos otros, algo una vez, que un padre le había dicho a su hijo un día hace mucho tiempo, en un país muy lejano: Hijo, trabaja haciendo aquello que mas te guste, y no trabajarás ni un día de tu vida.
Hoy día, comprendí que no trabajo, sólo hago lo que más me gusta y que me paguen por ello es pura casualidad.

Hoy en casa, buscando calor en el agua, quietud en la oscuridad, aroma en las rosas, sabor en el maní, hallé vida en escribir un día que definitivamente será inolvidable para mi.