En la filosofía de moda, se habla mucho de vivir el presente, dejar atrás el pasado y no vivir esperando el futuro sino estar ahí, en el momento, en mente, cuerpo y alma absorbiendo lo que nos da la vida para ser disfrutado por nosotros.
Estoy muy de acuerdo con este ejercicio, y digo ejercicio pues es tan difícil mantenerte en ese estado presente como continuar yendo al gimnasio luego de la entusiasta primera semana de absoluta confianza en uno mismo... Si... el presente y vivirlo, es cosa complicada, pero realmente gratificante y hasta absorbente si logras tomarlo con infalible concentración.
No quiero con esto desmerecer nuestro pasado o el posible futuro, posible pues dentro de un minuto podría no ser una opción, no lo sabemos, aún no hemos llegado. No, para nada, de hecho este escrito no está dedicado al presente, con todas sus maravillas ni al futuro con todas sus posibilidades e incertidumbres... este se lo quiero dedicar a lo que fue...
Mi vicio, puede ser el pasado y hoy por hoy, y cada día más lo miro con otros ojos... desde pequeña y luego en mi adolescencia temprana solía mirar hacía atrás todo el tiempo, y más que regocijarme, me llenaba de nostalgia todo lo dejado atrás. Nostalgia... tristeza... melancolía y me pegaba, me aferraba de la manera más optimista esperando que esos días se repitieran para recordar cada detalle.
Por años guardé todo... desde regalos, dibujos, cartas, pétalos, envoltorios de chocolate, agendas llenas de memorias, absolutamente todo lo que me pudiese llevar de vuelta a aquel momento feliz, o triste o falso. Con el tiempo, en momentos de lucidez, he dejado ir muchas de esas cosas... libretas con números que deben estar obsoletos y que por más que quisiera llamar a cada uno de ellos para saber si viejas compañeras de colegio viven ahí... ya hoy no tiene mucho sentido.
Una vez, me contaron el cuento del tren y sus estaciones y como hay personas que nos acompañan sólo en una parte del trayecto y otras el viaje entero. En ese caso hay muchas personas que ya bajaron del vagón pero por el afán de guardarles un asiento, quizá no dejo entrar a personas que hoy se han subido y esperan de pie aferrados a los agarraderos disfrutar de mi compañía.
Y es que no puedo evitar, emocionarme cuando recibo un mensaje de alguien querido, o más bien apreciado, hay personas que quisiera mantener cerca porque aún sin saberlo aportaron algo tan especial a mi vida que no puedo dejarlos ir, aún no...
Quizá algún día escriba esa Oda al pasado... una vez que lo supere, que lo haga tan mio, que no tenga que buscarlo en agendas, o recuerdos pues quizá en ese momento me de cuenta de que lo mejor que dejó el pasado es la Dunia del presente.
martes, 11 de noviembre de 2014
sábado, 23 de noviembre de 2013
Atardeceres...
Viviendo a orillas del mar
Borrador: 2011
Terminado: 2013
Encarando el poniente
Últimamente me he puesto a pensar
en lo imponente que puede ser la inmensidad.
Conciencia del tiempo
he hallado al ver el atardecer...
Pues aprendí que el sol tarda cinco minutos en ocultarse
desde que toca el horizonte hasta el último rayo de luz
que nos regala...
Eso habla de cuanta belleza podemos crear
en un pequeño lapso de tiempo
y si nos esmeráramos en crear
cosas de tanta hermosura e inspiración
cada cinco minutos del día...
El mundo sería un espectáculo constante
digno de admiración
casi hipnotizante
Pues aprendí que el sol tarda cinco minutos en ocultarse
desde que toca el horizonte hasta el último rayo de luz
que nos regala...
Eso habla de cuanta belleza podemos crear
en un pequeño lapso de tiempo
y si nos esmeráramos en crear
cosas de tanta hermosura e inspiración
cada cinco minutos del día...
El mundo sería un espectáculo constante
digno de admiración
casi hipnotizante
Borrador: 2011
Terminado: 2013
Una de aquellas lecciones....
Cuando tenía 16 años, un catequista de mi parroquia contó esta historia,
que me ha acompañado a través de los años,
en aquellos momentos en los que cuesta mucho continuar.
Hoy la comparto con ustedes...
Había una vez un hombre con una preocupación que era más de lo que el podía manejar
que me ha acompañado a través de los años,
en aquellos momentos en los que cuesta mucho continuar.
Hoy la comparto con ustedes...
Había una vez un hombre con una preocupación que era más de lo que el podía manejar
era un problema de esos a los que no se le ve solución. Hacía mucho tiempo que pasaba por esto
hasta que un día cansado, fue a donde Jesús y le dijo que ya el no podía cargar con eso, que cómo era posible que le hubiese impuesto esa cruz a su espalda, que era frágil y no podía continuar.
Así que Jesús lo llevó a un cuarto lleno de cruces
unas Inmensamente Grandes y pesadas
otras pequeñas y casi insignificantes
otras pequeñas y casi insignificantes
unas de material áspero y otras sumamente lisas y resbaladizas
y le dijo: Elije la que quieras cargar.
El hombre estuvo todo un día probando,
Una grande que lo hizo caer, varias medianas
unas le herían las manos y tomar una muy pequeña
unas le herían las manos y tomar una muy pequeña
le avergonzaba y llenaba de culpa.
Finalmente luego de muchos intentos,
encontró una cruz con la que se sentía cómodo.
Va donde Jesús y le dice:
"Señor, quiero esta"
Jesús sonríe y le dice
"¿Seguro? ¿La has visto bien?
A lo que el hombre responde
-Si, Señor
Jesús con rostro enternecido lo mira y le dice:
"¿Acaso no te das cuenta que es la misma cruz que hace un día no podías cargar?"
Lección: Dios nunca nos dará pruebas más grande que nosotros mismos, sólo aquellas que podamos cargar y vencer.
Fecha del Borrador: 2011
Finalmente luego de muchos intentos,
encontró una cruz con la que se sentía cómodo.
Va donde Jesús y le dice:
"Señor, quiero esta"
Jesús sonríe y le dice
"¿Seguro? ¿La has visto bien?
A lo que el hombre responde
-Si, Señor
Jesús con rostro enternecido lo mira y le dice:
"¿Acaso no te das cuenta que es la misma cruz que hace un día no podías cargar?"
Lección: Dios nunca nos dará pruebas más grande que nosotros mismos, sólo aquellas que podamos cargar y vencer.
Fecha del Borrador: 2011
#regresandoami
Hace unos años, cuando empecé a escribir
sentí que estaba centrada, en equilibrio con lo que quería
hacer, sentir y pensar y lo que estaba haciendo, sintiendo y pensando.
Hoy luego de un par de años llenos de altos muy altos
y bajos muy profundos
vuelvo a mi centro
vuelvo a escribir.
Hoy empiezo a sentirme movida por esa canción
una no conocida, de un artista emergente
que mueve cosas dentro de mi
y podría escuchar mil veces
sólo para replicar el sentimiento
Me gustaría del mismo modo identificar
TODAS aquellas cosas que me hacen estar aquí
haciendo, sintiendo y pensando en lo que realmente quiero.
Ya tengo una... la música
sentí que estaba centrada, en equilibrio con lo que quería
hacer, sentir y pensar y lo que estaba haciendo, sintiendo y pensando.
Hoy luego de un par de años llenos de altos muy altos
y bajos muy profundos
vuelvo a mi centro
vuelvo a escribir.
Hoy empiezo a sentirme movida por esa canción
una no conocida, de un artista emergente
que mueve cosas dentro de mi
y podría escuchar mil veces
sólo para replicar el sentimiento
Me gustaría del mismo modo identificar
TODAS aquellas cosas que me hacen estar aquí
haciendo, sintiendo y pensando en lo que realmente quiero.
Ya tengo una... la música
viernes, 20 de agosto de 2010
Los Zapatos que usé ayer...
Ayer me paso algo que encontré sumamente divertido,
al regreso de clases, con hambre y al darme cuenta que
en mi casa no había nada, que me apeteciera comer,
me vi obligada a bajarme en el supermercado.
Menos mal que es uno de esos super en donde provoca entrar
luminoso, limpio, todo huele freso, luminoso y otra vez... limpio.
luminoso, limpio, todo huele freso, luminoso y otra vez... limpio.
Tomé una cesta, y me dirigí a los lugares de yogurt... pan... mmm
y la verdad cualquier otra cosa por un pasillo cualquiera, cuando
y la verdad cualquier otra cosa por un pasillo cualquiera, cuando
paso por al lado de un caballero que volteé a mirar una vez pero
fue como no haberlo visto, me di vuelta para tomar otro camino
cuando de repente caí en cuenta que había visto el Arroz!
y me devolví a buscarlo en el mismo pasillo donde estaba el caballero.
Parece que a diferencia mía, el si me estaba observando...
claro, cualquier persona que perturbe tu serenidad para luego
reaccionar a sobresaltos y correr a buscar el arroz, cuando no
hay escasees de arroz, ni va a salir huyendo del estante de un momento a otro
debió haberle causado risa ahora que lo pienso.
Una vez con mi arroz en mano, más tranquila levante la mirada
para darme cuenta que me observaba y con una sonrisa plácida en
los labios me dijo. "Oye, están muy lindos tus zapatos"
Sentí haber chocado con un vidrio sin darme cuenta.
Como es posible que una persona a la que ni me di el tiempo de ver
se haya fijado en un detalle tan insignificante como mis zapatos.
(Esos zapatos que sé son diferentes, no son mis favoritos, pero ese
día causaron sensación. Tal vez porque fue el primer día en mucho tiempo
que por razones climáticas, en lo que a bajas temperaturas respecta, pude
usar un pantalón a media pierna y que se vean los zapatos que uso me
parecía a mi, y probablemente a cualquier otra persona, algo novedoso. Con tal
hace meses que nadie ve un zapato entero)
Ese momento, esa frase gentil, me hizo sonreír
como un niño a quien le acaban de regalar un dulce!
Hizo que buscara con más ganas lo que iba a comprar
hizo que pensara en mi salud y que se me olvidara
la pesadez que tenía en mis ojos.
Lo más irónico es que cuando volví a mirar el pasillo
para devolverle la sonrisa y el gesto amable,
no lo encontré y no había pasado mucho tiempo
y simplemente ya no estaba. Tengo que admitir que me paseé
por todos los pasillos porque me causó curiosidad.
Tenía un carro lleno y nunca lo vi en la caja,
o saliendo, o esperando queso, o buscando bebidas
simplemente no estaba.
Fue uno de esos ángeles que aparecen cuando más
necesitas una palabra o un gesto que te anime.
y que manera de animarme solo con homenajear
mi decisión de esa mañana de utilizar mis zapatos deportivos blancos de tacón.
jueves, 12 de agosto de 2010
¿Sintiéndote cansado?
El cansancio se refleja en mi cara
pero no en mi actitud, no en mi concentración
pero no en mi actitud, no en mi concentración
ni en mis motivaciones, ni en mis ganas de hacer las cosas bien.
El cansancio no es más fuerte que estas ganas de escribir
a la orilla del mar, sobre la arena helada y a la luz de un atardecer,
impecable, una puesta de sol sin trazos de nubes en el cielo
y un horizonte fino e inquebrantable, con un sol que brilla majestuoso,
y que solo el pensamiento de mirarlo deja mis ojos parcialmente ciegos.
Recién empieza a tocar el borde que divide el mar del cielo
y las aves parecen notar que se avecina el fin del día,
parece le cantan al sol que se oculta de manera rápida
como un niño avergonzado que se esconde tras las piernas de su madre
ante la vista de un publico que disfruta de su inocencia.
Queda muy poco, ahora la luz es un trazo casi invisible
pero perceptible en los colores del cielo.
Colores que ahora sin esa bola de fuego
cegando mis ojos se puedo ver.
Morado por la melancolía que a veces envuelve mi alma.
Rosa por la ternura que albergan mis manos.
Naranja por la energía inagotable que hay dentro de mi.
Amarillo por la sonrisa que se dibuja en mis labios ante tanta belleza.
Verde por el recuerdo de esas personas que no nos acompañan en cuerpo,
pero cuya presencia se impone en el paisaje.
Azul claro por la infinidad de días que nos quedan por vivir.
Luego.. luego sólo queda la luna,
quien fina y delicada vino a robarle al sol su lugar
y con ella trajo la brisa fría de la noche...
El cansancio no pudo con las ganar de disfrutar
tan bonito atardecer... no dejes que el cansancio
haga que cierres los ojos y te pierdas las cosas maravillosas
que siguen sucediendo a tu alrededor...
miércoles, 11 de agosto de 2010
Una de las frase Cliché más cierta de la historia....
Se preguntarán a cual nombrada frase quiero hacer referencia la noche de hoy.
Pues bien, no me refiero a "Te lo dije" o "No hay mal que por bien no venga".
La frase cliché que desarrollaré es "Todo pasa en la vida por una razón" y
La frase cliché que desarrollaré es "Todo pasa en la vida por una razón" y
me enfocaré en las personas.... Porque son ellas las que en gran parte determinan
un 30% de las cosas que nos pasan, el otro 70% está determinado por nosotros y
nuestra actitud ante lo que nos sucede.
Las personas que se nos cruzan en la vida, no lo hacen por casualidad.
Tienen que formar parte de ella aunque sea sólo por poco tiempo.
Todos afectamos a las demás personas de uno u otra forma, de manera
positiva o negativa, dejamos marca o tal vez no.
Algunos vienen por largas temporadas y otros sólo vienen a ayudarnos una tarde
en la que todo parecía perdido, a sacarnos de un apuro o a meternos en problemas
para que aprendamos.
¿Qué he aprendido de estas personas?
He aprendido a confiar y a desconfiar
He aprendido a ceder y a ser firme
He aprendido a DAR y RECIBIR (aunque sigo trabajando en ambas)
He aprendido a poner límites (aunque sigo trabajando en ello)
Me han hecho reír y llorar
Me han hecho gritar y pelear
Me han hecho amar y me han amado
Me han hecho sentir y por esto sé que vivo, que no soy un ser inerte y que los afecto tanto como ellos a mi.
Me gusta pensar que todos tenemos una misión en la vida de los demás,
un pequeño papel en la obra maestra de su vida.
Ellos son protagonistas y el resto somo parte del reparto.
Algunos nos acompañan durante un acto y otros a lo largo de toda la obra.
Triste o alegre, romántica o de suspenso, la obra siempre empieza y termina
con la atención puesta en el protagonista. Él es el encargado de llevar la batuta.
Soy protagonista de mi vida y tomo las decisiones que creo harán
de ella una obra que deje marca, que inspire toda clase de sentimientos
y que recuerde a los que me rodean que están vivos y que su presencia es tan importante
en mi vida como la mía lo es en la de ellos.