que me ha acompañado a través de los años,
en aquellos momentos en los que cuesta mucho continuar.
Hoy la comparto con ustedes...
Había una vez un hombre con una preocupación que era más de lo que el podía manejar
era un problema de esos a los que no se le ve solución. Hacía mucho tiempo que pasaba por esto
hasta que un día cansado, fue a donde Jesús y le dijo que ya el no podía cargar con eso, que cómo era posible que le hubiese impuesto esa cruz a su espalda, que era frágil y no podía continuar.
Así que Jesús lo llevó a un cuarto lleno de cruces
unas Inmensamente Grandes y pesadas
otras pequeñas y casi insignificantes
otras pequeñas y casi insignificantes
unas de material áspero y otras sumamente lisas y resbaladizas
y le dijo: Elije la que quieras cargar.
El hombre estuvo todo un día probando,
Una grande que lo hizo caer, varias medianas
unas le herían las manos y tomar una muy pequeña
unas le herían las manos y tomar una muy pequeña
le avergonzaba y llenaba de culpa.
Finalmente luego de muchos intentos,
encontró una cruz con la que se sentía cómodo.
Va donde Jesús y le dice:
"Señor, quiero esta"
Jesús sonríe y le dice
"¿Seguro? ¿La has visto bien?
A lo que el hombre responde
-Si, Señor
Jesús con rostro enternecido lo mira y le dice:
"¿Acaso no te das cuenta que es la misma cruz que hace un día no podías cargar?"
Lección: Dios nunca nos dará pruebas más grande que nosotros mismos, sólo aquellas que podamos cargar y vencer.
Fecha del Borrador: 2011
Finalmente luego de muchos intentos,
encontró una cruz con la que se sentía cómodo.
Va donde Jesús y le dice:
"Señor, quiero esta"
Jesús sonríe y le dice
"¿Seguro? ¿La has visto bien?
A lo que el hombre responde
-Si, Señor
Jesús con rostro enternecido lo mira y le dice:
"¿Acaso no te das cuenta que es la misma cruz que hace un día no podías cargar?"
Lección: Dios nunca nos dará pruebas más grande que nosotros mismos, sólo aquellas que podamos cargar y vencer.
Fecha del Borrador: 2011
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