jueves, 12 de agosto de 2010

¿Sintiéndote cansado?

El cansancio se refleja en mi cara
pero no en mi actitud, no en mi concentración
ni en mis motivaciones, ni en mis ganas de hacer las cosas bien.

El cansancio no es más fuerte que estas ganas de escribir
a la orilla del mar, sobre la arena helada y a la luz de un atardecer,
impecable, una puesta de sol sin trazos de nubes en el cielo
y un horizonte fino e inquebrantable, con un sol que brilla majestuoso,
y que solo el pensamiento de mirarlo deja mis ojos parcialmente ciegos.

Recién empieza a tocar el borde que divide el mar del cielo
y las aves parecen notar que se avecina el fin del día,
parece le cantan al sol que se oculta de manera rápida
como un niño avergonzado que se esconde tras las piernas de su madre
ante la vista de un publico que disfruta de su inocencia.

Queda muy poco, ahora la luz es un trazo casi invisible
pero perceptible en los colores del cielo.
Colores que ahora sin esa bola de fuego
cegando mis ojos se puedo ver.

Morado por la melancolía que a veces envuelve mi alma.
Rosa por la ternura que albergan mis manos.
Naranja por la energía inagotable que hay dentro de mi.
Amarillo por la sonrisa que se dibuja en mis labios ante tanta belleza.
Verde por el recuerdo de esas personas que no nos acompañan en cuerpo,
pero cuya presencia se impone en el paisaje.
Azul claro por la infinidad de días que nos quedan por vivir.

Luego.. luego sólo queda la luna,
quien fina y delicada vino a robarle al sol su lugar
y con ella trajo la brisa fría de la noche...

El cansancio no pudo con las ganar de disfrutar
tan bonito atardecer... no dejes que el cansancio
haga que cierres los ojos y te pierdas las cosas maravillosas
que siguen sucediendo a tu alrededor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario